Actitudes innovadoras y Ecosistemas Creativos: ¿Participar o no participar? esa es la cuestión. Consideraciones sobre la Participación.

Una reflexión personal en tono informal sobre los procesos participativos dentro del contexto de los ecosistemas creativos. La autora comparte sus pensamientos mientras nos cuestiona algunos de los presupuestos sobre los que nuestras estrategias de gestión y diseño de proyectos culturales se asientan. La participación no es intrínsecamente positiva si esta no es concebida como un autentico proceso donde el organizador se posiciona como mediador y moderador y las audiencias se desvanecen para convertirse en actores que pueden influir y determinar el propio desarrollo del proyecto mientras el tiempo se dilata para dar cabida a un proceso que nos lleve a generar un impacto social positivo.

Dentro del universo digital y concretamente en el ámbito de la creatividad son cada día más las iniciativas que promueven la participación en forma de debate, de jurados populares o mediante la aportación o generación de contenido. Las nuevas tecnologías y plataformas 2.0 han permitido transformar las estructuras lineales tradicionales en nuevas estructuras abiertas, colaborativas y circulares. El ecosistema se nos plantea favorable para poder fomentar procesos creativos colectivos y cooperativos. Participar es una forma de activar el espíritu crítico, de cultivar el propio punto de vista y de ejercitarse como ciudadano. Participar en procesos creativos se nos plantea como posibilidad y como oportunidad para cultivar pues nuestro propio espíritu humano. Una oportunidad que no está exenta de grandes retos. Cuando no todo depende de mis propias acciones la capacidad de control se desvanece, la complejidad y lo inesperado hacen acto de presencia y las posibilidades se multiplican. ¿Somos capaces de definir estrategias que nos permitan gestionar la participación de forma efectivamente constructiva? ¿Que criterios han de servirnos de referente para valorar el éxito de un proyecto participativo? ¿Que significa participar? ¿Como debemos gestionar la participación para que esta sea realmente efectiva? ¿Que condicionantes nos plantea?

Tras más de 7 años gestionando un proyecto creativo y participativo (elmur.net) me permito compartir con ustedes (a título personal) algunas reflexiones alrededor de la cuestión para con ello intentar seguir promoviendo el debate. Estas son pues algunas consideraciones personales sobre la participación, algunas lecciones aprendidas durante el camino.

1 > Participar no es sólo cosa de números.

Las grandes cifras en las que se acostumbra a contabilizar las acciones y reacciones dentro del universo digital pueden tender a confundirnos. Participar no debe ni puede ser medido en base al número de participantes sino en base a la calidad de la participación. ¿Es el proceso participativo un partnership en el que todas las partes sacan un beneficio (win-win situation) o tan sólo el organizador o patrocinador se apodera del acto participativo para reducirlo a estadísticas? ¿Si de un millón de participantes tan sólo uno de ellos sintió que verdaderamente su opinión, acción o colaboración incidía en el proyecto podemos hablar de éxito de participación? Más allá del volumen numérico se esconden experiencias íntimas y personales, emociones y sentimientos. El proyecto o actividad debe preveer poder gestionarlos de manera que participar sea también sinónimo de cooperación, co-creación, aprendizaje, reflexión, oportunidad, etc.

2 > La participación es un proceso.

Cuando hablamos de participación no podemos olvidar que esta es un proceso. La participación no es sencillamente poder hacer “clic” en un botón, enviar un comentario o aportar contenido. La tecnología “per se” no garantiza la participación. Cuando realmente participo es cuando mi acción implica una reacción, cuando actúo y genero feedback con mi acción. ¿Es bueno el video que he subido? ¿Les habrá gustado? ¿Encajará mi aportación en el proyecto en el que he colaborado? ¿Porqué? ¿Puedo realmente co-crear? ¿Hasta que punto mi opinión o disposición puede modificar o aportar algo en el desarrollo del proyecto? En un proceso de participación no hay una meta final tan sólo caminos a recorrer y experiencias que sumar. El énfasis se sitúa en el proceso y en el contexto.

3 > Participar es socialmente útil.

Mediante el ejercicio de la participación se generan oportunidades y con ellas la responsabilidad de aprovecharlas para generar un impacto positivo en la sociedad en todos los niveles y perspectivas posibles. La participación debe ser un ejercicio de colaboración o de (partnership), para llegar a cumplir de forma conjunta unos objetivos que individualmente serían inalcanzables.

4 > “Work in progress” : gestionar y aprovechar la complejidad y lo inesperado.

Cabe considerar que los procesos participativos no son una cuestión sencilla. La suma de actores genera una cierta complejidad que hace falta considerar en el momento de estructurar la gestión y desarrollo del proyecto o actividad. Trabajar como proyecto abierto significa crecer y definirse en base a un análisis constante del impacto, de las reacciones y de las dinámicas que la propia ejecución del proyecto suscita. El devenir del proyecto debe poder re-definirse y modelarse de manera que sea capaz de integrar incluso aquello inesperado siempre que ello pueda contribuir de forma positiva al resultado final. La misión y los valores del proyecto han de ser el eje de referencia y equilibrio; las acciones dinámicas sus motores y la capacidad de adaptación al medio su herramienta.

5 > Los procesos participativos se generan a lo largo del tiempo.

Los procesos participativos necesitan activarse, desplegarse, adaptarse, etc.. Los calendarios cerrados no favorecen el éxito de ejecución sino que lo delimitan. Es por ello que los procesos participativos cuestionan los estándares establecidos para la producción de proyectos creativos con un final definido con antelación en el calendario.

6 > El organizador ha de posicionarse como mediador/moderador.

El organizador de un proyecto o actividad participativa debe situarse no como un mero emisor de contenido o información, sino más bien debe actuar como mediador y moderador. El organizador es responsable de estimular a los actores que formarán parte de la actividad y también de que el resultado de la participación sea valorado de forma positiva desde el máximo número de perspectivas y direcciones posibles. El organizador debe motivar, proponer, estimular y orientar. Éste no es el centro de gravedad, sino más bien un malabarista que se dedica a re-equilibrar constantemente el proceso dentro de un contexto dinámico. Como un director de orquestra que está al servició de la música, que ayuda a los músicos a dejarse llevar por la melodía y su harmónico resonar.

7 > Debemos recompensar la participación en presente.

Un gran premio final motiva la competitividad entre participantes pero no su co-operación. Participar ha de ser un proceso de empoderamiento dónde la suma de participantes diversos conlleve resultados diversos. La incidencia de los participantes debe repercutir sobre el producto resultante. Participar es una acción que requiere de tiempo y esfuerzo. Debemos poder trabajar con los participantes como verdaderos co-creadores del proyecto. Su tiempo y esfuerzo deben ser respetados. La participación debe ser un ejercicio de intercambio equitativo. Para cada estadio o fase de participación hay que establecer una recompensa mínima que el organizador debe comprometerse a garantizar: un comentario personalizado, una nueva oportunidad de difusión del contenido generado, la capacidad de generar contactos, etc. Ha de “valer la pena” participar en todos y cada uno de los estadios o fases. La participación es un “juego a dos bandas” en el que es necesario equilibrar las motivaciones y expectativas con las retribuciones para poder garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

 

Somos seres sociales y la participación es sin duda una parte intrínseca de nuestra realidad cotidiana. Reflexionar sobre la participación en los ecosistemas creativos nos acerca a cuestionarnos algunos de los presupuestos sobre los que nuestra producción cultural se asienta: desde el valor individual de la autoría, a la duración de los proyectos, influenciando con ello a las estrategias y sistemas de financiación válidos para poder ejecutarlos.

Si queremos construir ecosistemas creativos que impacten de forma positiva en la sociedad debemos generar experiencias participativas de calidad que sepan aprovechar las oportunidades y estructurar los condicionantes que las practicas participativas nos presentan.

 

Maria Reig Florensa

Executive & Creative Director @TripleZeta

 

 

 

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